Mar 07 2018

La Puerta de Ishtar: bibliografía e inspiración

A continuación he compilado aquellas entradas que hacen referencia a la bibliografía que usé para escribir la ambientación de La Puerta de Ishtar o que me sirvieron de inspiración. Aunque he leído muchísimo más desde entonces (me encanta) y no está todo lo que usé (para eso es mejor consultar los apéndices del juego), creo que ofrecen una perspectiva interesante sobre cómo me documenté.

I. Historia del Cercano Oriente

Escrito originalmente el 27 de septiembre de 2010.

Soy ingeniero e investigador. Supongo que ya lo he dicho antes (y volveré a decirlo), pero es que es algo que afecta mucho a cómo está estructurada mi mente y, por extensión, a cómo enfoco la creación de La Puerta de Ishtar.

Cuando quiero construir algo o, como es este caso, cambiar alguna de sus partes, lo primero que hago es estudiarlo hasta que tengo un conocimiento del funcionamiento del mismo que pueda considerar razonable (que no completo). Para poder desmontar algo, hacerle cambios y volver a montarlo necesito entender cómo hace lo que hace y por qué es como es.

Volviendo a La Puerta de Ishtar, para poder construir un mundo fantástico del estilo de la edad del bronce en Mesopotamia, necesito saber cómo funcionaba de verdad la edad del bronce en Mesopotamia. Así que necesitaba documentarme. Elaborar, en cierto sentido, algo parecido a un estado del arte.

He recurrido (y sigo recurriendo) a varias fuentes bibliográficas, y me ha parecido una buena idea indicaros cuáles he escogido, por qué, y qué se puede sacar en claro de ellas. Por eso, dedicaré una serie de entradas, de las cuales ésta será la primera, a estas fuentes.

El primer libro del que quería hablar es Historia del Cercano Oriente, de Carlos G. Wagner, quizá porque es el más generalista.

Debo decir que me ha parecido una muy buena obra. Supongo que será un texto universitario, aunque no estoy completamente seguro de ello, pero lo sospecho porque su tono es más académico y menos divulgativo. Sin embargo, no se me hizo especialmente árido.

Cubre toda la historia de la zona desde el neolítico hasta la llegada de los persas, y está ilustrado con numerosos mapas muy claros y representativos. Da una visión general muy buena para empezar a estudiar el tema y ofrece el volumen de información justo para perfilar cada época sin entrar en demasiados detalles. Además, y esto es más importante de lo que parece, es un libro que me ha resultado útil en su totalidad. En otros libros sólo algunos capítulos tratan la zona o el ámbito temporal que me interesa.

También a destacar especialmente son su excelente bibliografía, con la que es fácil encontrar una fuente que elabore más una información concreta; y sus tablas cronológicas, que ayudan a ponerlo todo en situación. La mayor pega que he encontrado es la ausencia de un glosario, que disminuye mucho el valor del libro como referencia.

Para mí ha sido una buena compra, y me ha proporcionado la vista «desde arriba» que necesitaba para empezar a investigar. Sin embargo, yo recomendaría El Cercano Oriente, de Isaac Asimov, que es más accesible (aunque en defensa de Wagner diré que es muy difícil superar a Asimov en este aspecto).

II. Mesopotamia de National Geographic

Escrito originalmente el 8 de noviembre de 2010.

El libro protagonista de la entrada de hoy se titula simplemente Mesopotamia, y es una de las guías visuales que ha editado National Geographic sobre civilizaciones antiguas. La serie se llama «Grandes Civilizaciones», y el resto de volúmenes de la serie están dedicados a China, Egipto, Grecia, Japón y Roma.

El cómo me hice con este libro la verdad es que es una historia curiosa, porque fue en un aeropuerto. Tanto la National Geographic como la National Geographic Historia son de mis revistas «de avión» favoritas. Es decir, que son las que compro antes de subirme a un vuelo (y últimamente estoy viajando mucho). Yo conseguí este libro junto con el número de agosto de la primera de las dos revistas, ya que algunos de los números de ambas suelen estar a la venta también con un extra, que a veces es una película y otras un libro.

Esto es bueno, porque te permite conseguir libros muy buenos de forma muy barata. Pero también es malo, porque hasta dónde yo sé, estos libros no están disponibles para la venta de forma independiente. Vamos, que no puedes ir a una tienda y comprarlo.

Es una pena porque es el libro perfecto como primera aproximación a esta cultura. Está impreso completamente a color y trae una cantidad de ilustraciones sencillamente abrumadora. No hay página que no muestre una pieza. Además, cada una de ellas viene muy bien explicada, con flechas que señalan qué significa cada una de las partes y una prosa concisa y correcta. Y si se añade a esto una organización muy buena, con un estructura clara y unos excelentes apéndices, el resultado es una obra perfecta tanto para lectura como para consulta. Se trata de un libro muy visual, que en ningún caso sustituye a obras más didácticas, pero que entra muy bien por los ojos y ayuda a visualizar con facilidad las culturas de las que habla.

En la imagen podéis ver un escaneo de mi propia copia, de la que he ocultado los bordes para que no se viera el castigo que ha sufrido. A partir de este libro, un cuaderno y un buen amigo (que tenía mejores ideas que las mías propias) se acabó de perfilar el esqueleto de La Puerta de Ishtar. Durante un viaje a Islandia. Pero esa es otra historia.

En resumen, es un libro bueno, bonito y barato. Si puedes encontrarlo, claro…

III. La Epopeya de Gilgamesh

Escrito originalmente el 11 de mayo de 2011.

Esta vez no voy a escribir acerca de un libro de texto o divulgativo, sino sobre una obra de ficción: La Epopeya de Gilgamesh.

La Epopeya de Gilgamesh no es un relato cualquiera, sino nada más y nada menos que la primera narración escrita de la humanidad. El primer texto no administrativo que los seres humanos decidieron donar a la posteridad, poniéndolo por escrito para que así perdurara. O al menos el primero que hemos encontrado.

Esta epopeya habla sobre la vida de Gilgamesh, un rey que gobernó en la ciudad de Uruk en torno a la mitad del tercer milenio A.C., y al que se le otorga el estatus de semidiós (dos terceras partes dios y una tercera humano). Está compuesta de 12 tablillas y en la primera mitad se habla de la búsqueda de la gloria por parte de Gilgamesh, mientras que en la segunda se trata su reacción ante la realidad de su propia mortalidad. No entraré en más detalles para no destriparle la historia a nadie (aunque tendría su gracia reventar algo que lleva milenios escrito), pero sí que diré que en ella aparecen elementos que luego fueron incorporados a otras mitologías, como el diluvio universal y el sabio Utnapishtim (Noé en el Génesis), así como temas que luego aparecerían en obras de origen Griego, bastante más famosas.

La Epopeya de Gilgamesh es una obra fascinante. Una ventana que nos permite contemplar a los hombres que fundaron la primera civilización. Pero lo más sorprendente de ella es que esta misma visión nos hace darnos cuenta de que aquellos hombres eran iguales que nosotros; con los mismos miedos y anhelos. La historia del rey de Uruk es un documento vivo, porque su mensaje sigue resonando en un lector actual con la misma fuerza con la que debió de hacerlo en su momento. Dejando a un lado la dificultad que puede producir su estilo a la hora de leerla, esta obra, escrita por hombres de hace más de 4000 años, un mileno antes que el Antiguo Testamento, puede (y debe) ser leída por los hombres del siglo XXI.

¿Y cómo lee un hombre del siglo XXI La Epopeya de Gilgamesh? Afortunadamente para nosotros, cada poco tiempo se publican nuevas traducciones, a cientos de idiomas, de esta obra. Entre ellos el español. Hay muchas ediciones, unas más fieles al original, incluso en forma de poema, y otras redactadas más al estilo de la narrativa moderna. La versión que tengo yo es de las primeras, pero recomiendo una más adaptada. En 2010 Alianza Editorial puso a la venta una traducción de la versión de Stephen Mitchell bastante económica en formato bolsillo. No la he leído personalmente, pero sí que he oído muy buenas cosas de ella.

Además, hay una novela de Robert Silverberg que adapta la Epopeya de Gilgamesh, titulada Gilgamesh the King. Es un libro altamente recomendable, y que me gustó mucho. Es tremendamente fiel a la obra original, y está escrita en primera persona. Da ciertas explicaciones mundanas a hechos descritos como sobrenaturales en la epopeya, pero al mismo tiempo muestra cómo (según él) la psicología de los hombres de la época entendía estos fenómenos. Existe una traducción al español (Gilgamesh el Rey), pero fue editada hace muchos años (1988) y hoy en día es difícil de encontrar, aunque se puede ver en el mercado de segunda mano. Yo lo leí en inglés, y puedo decir que es bastante asequible. Silverberg tiene un lenguaje muy claro que hace que sus libros se lean con agilidad incluso aunque no se domine del todo la lengua de la pérfida Albión.

Por último, ha llegado a mis oídos que actualmente está siendo editado en Francia un cómic llamado L’épopée de Gilgamesh, creado por Julien Brondel y Adrian Brion. Tiene una pinta tremenda a juzgar por las páginas que han colgado sus autores. Desgraciadamente, el francés y yo no nos llevamos muy bien, así que tendrá que ser otro el que os diga si es una adaptación fiel o no.

Espero que tras esta entrada alguno le deis una oportunidad al relato de Gilgamesh, ese semidiós con miedos humanos que reinó 2500 años antes del nacimiento de Jesucristo.

IV. Oración de un adivino a los Dioses de la Noche

Escrito originalmente el 25 de mayo de 2011.

Cuando se lee El Señor de los Anillos se tiene una sensación de la que es posible habitar en el universo que describen sus páginas. Guste o no el libro, prácticamente todos estamos de acuerdo en algo: el mundo en el que se ambienta, la Tierra Media, es profundo, evocador, real. Es un lugar que creemos conocer, a pesar de no haber vivido en él, que se nos antoja tan auténtico como la tierra que pisamos.

Hay muchos factores que se combinan para transmitir esto, pero uno de los más importantes es, sin lugar a dudas, los idiomas. Tolkien era lingüista, y creó varias lenguas completas que sus personajes y sus culturas hablarían.

Los demás, por desgracia, no somos hombres de tanto talento y conocimientos. La mayoría jamás conoceremos más de una o dos palabras en Quenya, pero aún así nos damos cuenta de que los idiomas de los elfos y los enanos son auténticos. No unas cuantas palabras puestas una detrás de otra, sino una creación verdadera.

Yo quería conseguir un efecto parecido, dotar al mundo de La Puerta de Ishtar de lenguas que sonaran extrañas, fantásticas, pero a la vez verosímiles. Por desgracia, no tengo la facultad de hacer algo así, por mucho que me fascinen la historia del idioma y de la escritura.

Así que, como en tantas otras cosas en este juego, opté por copiar allí dónde no podía crear. ¿Para qué chapucear amagos de idiomas, apelotonando sílabas al azar, cuando podía usar idiomas reales? Y así nacio, entre otros, el Akkadio. Uno de los idiomas de La Puerta de Ishtar, el hablado en el Imperio de Akkad.

El Akkadio no es más que el acadio, hablado en la antigua Mesopotamia, y que se convirtió en lingua franca del oriente. Es una lengua muerta, con sonidos misteriosos y extraños, tremendamente exótica. Perfecta para mis fines. Con todo, hay palabras en nuestro idioma que vienen de este idioma, que tiene miles de años de edad: «Icíar» no es más que «Ishtar», y la propia palabra «mushkenu» es el origen de nuestro «mezquino». Literalmente, «el que se arrodilla».

Aquí tenéis una muestra hablada de este idioma, para que podáis opinar vosotros mismos de si tiene o no el efecto adecuado. Es una lectura de una antigua tablilla, que contiene una oración recitada por un adivino a los Dioses de la Noche (el que quiera entender que entienda). A continuación tenéis el texto de la misma, junto a una traducción.

pullulu rubu
Los príncipes yacen bien protegidos.
washru sikkuru shiretum shakna
Las cerraduras echadas, los anillos en su lugar.
habratum nishu shaqumma
Los ruidosos callan.
petutum uddulu babu
Las puertas están cerradas.
ili matim ishtarat matim
Los dioses de la tierra, las diosas de la tierra,
shamash sin adad u ishtar
Shamash, Sin, Adad e Ishtar
iterbu ana utul shame
han partido al regazo de los cielos.
ul idinnū dīnam ul iparrasū awatim
No emitirán juicio, no impartirán justicia.
pussumat mushitim
Velada es la noche.
ekallum shaḫursha kummu adru
El palacio, el templo y el santuario están a oscuras.
alik urhim ilam ishassi u sha dinim ushteberre shittam
El caminante llama al dios, el demandante permanece dormido.
dayyan kinatim abi ekiatim
El juez de la justicia, padre del indigente,
shamash iterub ana kummishu
Shamash, se ha recluido en su santuario.
rabutum ili mushitim
Grandes dioses de la noche:
quradum erra
Erra el guerrero,
qashtum nirum
el Arco, el Yugo,
shitaddarum mushushshum
el Auténtico Pastor, el Mushrushu,
eriqqum enzum
el Carro, la Cabra,
kusarikkum bashmum
el Toro de los Cielos, la Serpiente Cornuda,
lizziuma
¡Alzaos!
ina terti eppushu
Frente al oráculo que estoy llevando a cabo,
ina puhad akarrabu
usando el cordero sacrificado,
kittam shuknan
¡postrad ante mí la verdad!

Si os ha gustado la mitad que a mí estaréis alucinando. Tenéis muchos otros archivos sonoros en acadio (dialecto Babilónico) aquí.

Por cierto, estas grabaciones me han hecho darme cuenta de que igual estoy yendo demasiado lejos con la documentación, ya que entiendo bastantes más palabras de las que debería…

V. Un juego dentro de un juego

Escrito originalmente el 29 de junio de 2011.

Seguro que más de una y más de dos veces durante una partida de rol vuestros personajes se han visto jugando a algún juego de azar, probablemente con grandes apuestas. Puede ser que fueran agentes secretos ganado una fortuna en la ruleta de un casino, un anciano brujo que se divierte derrotando a sus aprendices al ajedrez o unos aguerridos pistoleros que dilapidan la última recompensa que han cobrado en partidas de póker.

Los juegos son una parte muy importante de la vida del ser humano y, por tanto, es habitual que aparezcan en las sesiones de juego. Lo más normal en estos casos es decidir el resultado del juego mediante una tirada, empleando las reglas del sistema de rol que estemos usando y utilizando la inteligencia, astucia o ingenio del personaje, lo que sea más apropiado.

Pero a veces puede resultar interesante que sean los propios jugadores los que tomen las cartas o el tablero de ajedrez y ellos mismos, con su propia habilidad enfrentada a la del DJ (u otros jugadores) determinen el resultado de la partida que sus personajes están jugando.

La opción más cabal es usar este recurso con moderación, sólo recurriendo a él en los momentos en los que el personaje se está jugando algo muy importante. No conviene abusar. Así, no vamos a sacar la baraja de cartas para cada visita a la taberna, pero hay situaciones que casi piden a gritos este mayor grado de inmersión. Una de estas situaciones se dio durante una de las sesiones de prueba de La Puerta de Ishtar. Y no era para menos, porque lo que se estaba apostado era algo tremendamente importante: el alma de uno de los personajes.

La gracia de todo esto, y es la razón principal por la que pongo esto en el blog, es que el juego en cuestión era bastante poco habitual; involucré a los jugadores en una partida al Juego Real de Ur, un pasatiempo habitual en la antigua Mesopotamia (al menos entre los nobles) y que es, hasta dónde yo sé, el juego de mesa más antiguo de la humanidad. A tal efecto, y dando un paso más en mi camino a convertirme en un auténtico enfermo de todo el tema Mesopotámico, adquirí una preciosa reproducción en madera del ejemplar original que desenterró Leonard Wooley. Bastante barata, por cierto. Por si os lo preguntábais, las fotos que adornan esta entrada son de mi copia. 😉

Sin embargo, aún tenía un problema que solucionar: el Juego Real de Ur que encontraron los arqueólogos no venía con instrucciones. Así, diferentes personas han «reconstruido» diferentes formas de jugar al juego, que rara vez coinciden. Además, para añadir un poquito más de caos a la situación, el juego que yo compré venía con otra interpretación más de las reglas.

La solución por la que opté es muy sencilla: todas las formas de jugar serían válidas. Parece probable que un mismo tablero fuera reutilizado de diferentes maneras en diferentes juegos. Y si no, no importa, en La Puerta de Ishtar es así.

Al final los jugadores apostaron el alma de uno de sus personajes a una partida de Las Ocho Pirámides, como es conocida cierta versión del juego en Kishar. Por suerte para ellos, la situación acabó bien, y eso que lo que tenían que hacer era dejarse ganar por su oponente. Quiero creer que interpretaron bien las pistas que les dejé, pero también cabe la posibilidad de que simplemente perdieran, y no que se dejaran ganar. No sé cuál de las dos opciones fue la que ocurrió realmente y, la verdad, no sé si quiero saberlo. Lo importante es que creo que se lo pasaron bien.

Sin lugar a dudas aparecerán más partida de Las Ocho Pirámides (o alguna otra variante) en futuras campañas de La Puerta de Ishtar. Aunque me temo que esta entrada arruinará el efecto sorpresa.

VI. Libros de Osprey

Escrito originalmente el 17 de noviembre de 2011.

Últimamente he estado hablando mucho sobre el juego y no sobre los recursos que he empleado para hacerlo, así que creo que ha llegado el momento de volver otra vez sobre la bibliografía que he utilizado. Como estamos metidos de lleno en la descripción de cómo funciona el combate, creo que es especialmente apropiado hablar de la parte más «militar» de la bibliografía: los libros de Osprey.

Osprey Publishing es una editorial especializada en publicar pequeños libros centrados ejércitos, batallas, campañas, unidades y fortificaciones que cubren gran parte de la historia militar de la humanidad. Además de tener sus propios wargames y producir material de reglas asociado.

Estos libros, aunque de corta extensión y un precio quizá algo alto, son excelentes. Cualquier jugador de wargames históricos (o pintor de miniaturas) los conoce, pues son las mejores fuentes sobre la materia que se pueden encontrar fuera del mundo académico. Son concisos y están bastante bien escritos. Además, uno de los puntos fuertes de estos libros son las planchas a color que llevan en la parte central. Son siempre ilustraciones muy bien hechas, que representan con fidelidad el aspecto y equipo de un soldado de la época y zona.

Como podéis ver en la foto que puse más arriba, para mi investigación previa a la escritura de La Puerta de Ishtar adquirí cinco libros:

Los más útiles fueron sin duda los tres primeros, con una mención especial tanto a Ancient Armies of the Middle East como The Ancient Assyrians, que cuentan con unas ilustraciones especialmente buenas. De hecho, son obra de Angus McBride, famoso en el mundo rolero por sus dibujos en los libros de El Señor de los Anillos y Rolemaster de ICE, editados aquí por Joc y La Factoría. También los he escaneado y los utilizan los ilustradores de La Puerta de Ishtar como referencia.

En lo que respecta al idioma, algunos de los libros de Osprey se encuentran traducidos al español, pero no todos. Y, de los que están, la mayoría pertenecen a la edad media, la 2ª Guerra Mundial y a ejércitos modernos. Que son, como es lógico, los temas más populares.

Recomiendo encarecidamente a cualquiera que esté interesado en el ejército o batallas de una época en concreto que le eche un ojo al catálogo de Osprey. Son libros altamente recomendables, a pesar de, como ya dije, su elevado precio. Pero si se busca un poco se pueden encontrar de segunda mano bastante más baratos.

VII. Los Orígenes de la Humanidad – El Amanecer del Hombre

Escrito originalmente el 19 de marzo de 2013.

El otro día una persona me avisó de la emisión de un documental titulado «El amanecer del hombre», que le había llamado la atención por ciertas escenas que le recordaban mucho a La Puerta de Ishtar. Comentaba que incluso en algún momento le había parecido oír alguna palabra en acadio.

Pues bien, siguiendo su consejo decidí echarle un ojo a este documental, y la verdad es que, además de estar muy bien producido, contiene mucha información interesante relativa a La Puerta de Ishtar. Vamos a analizarlo. Pero, eso sí, antes de continuar os dejo un enlace a Youtube con el documental en cuestión:

Este documental (que, por cierto, es francés), sigue con ciertas licencias artísticas la historia de los primeros pasos de la humanidad, enumerando los avances más importantes que se llevaron a cabo y dónde sucedieron. El tema se pone especialmente interesante para nosotros cuando, poco después de la hora y cuarto de metraje, se habla de las primeras ciudades y la invención de la escritura en, como no podía ser de otra forma, Mesopotamia.

Desde este punto hasta el final del documental se muestran dos localizaciones: una ciudad y un poblado nómada, que se corresponden casi exactamente con lo que en La Puerta de Ishtar serían una urbe del Imperio de Akkad y un poblado de tiendas Uridimmu, respectivamente. Hay ciertas diferencias, claro, pero se deben a la inexistencia de elementos fantásticos (pues obviamente el documental trata escenarios históricos), o detalles como el hecho de que los nómadas no posean camellos, ya que históricamente aún no estaban presentes en la aquella zona y época. Por tanto, estas escenas son un magnífico referente visual para todo aquel que quiera hacerse a la idea de qué aspecto podría tener el mundo de La Puerta de Ishtar.

Otro aspecto que hace realmente interesante este documental es que las conversaciones entre los personajes se presentan en el idioma de éstos, en lugar de estar traducidas, siendo una voz en off quién hace dicha traducción (y no se traducen todos los diálogos). La gracia de todo esto es que parece que durante las escenas ambientadas en Mesopotamia los personajes hablan en acadio, que es el idioma real que correspondería al Akkadio de La Puerta de Ishtar. Digo «parece» porque mis conocimientos de acadio no me permiten distinguir si de verdad dicen algo coherente o sólo es un «blablabla» compuesto por palabras encadenadas sin ton ni son.

Sí entiendo algunas palabras sueltas que se ajustan perfectamente al contexto, como puede ser «sarru» cuando hablan del rey. Una de las palabras fácil de pillar varias veces es «awilum», una forma de «awilu» (como se puede ver en los apéndices de La Puerta de Ishtar), que no es más que «persona» en acadio.

Algo aún más curioso es que los personajes del documental, a la hora de escribir, o mejor dicho, de «hablar» sobre lo que escriben, usan el sumerio. Esto se puede escuchar cuando el escriba da lecciones: enseña la palabra «cordero», que es «udu» en sumerio. Es evidente esta diferencia de idiomas si tenemos en cuenta que la respuesta a la pregunta «¿cómo puedo escribir cordero?» tiene como respuesta una palabra que quién pregunta no conocía.

Este hecho tiene, curiosamente, bastante sentido desde el punto de vista histórico, ya que se consideraba el sumerio como la lengua culta (lo que vendría a ser la lengua antigua en La Puerta de Ishtar), y estaría reservada para el uso ceremonial o la escritura.

Por último, comentar que el documental da una perspectiva bastante negativa de la civilización, glorificando ciertos aspectos de la vida salvaje. Y eso que también explica las pegas de vivir alejado de la comodidad de una ciudad. Yo no entro en si el documental tiene razón o no con esta postura, y simplemente me gusta pensar en las opiniones vertidas como si provinieran de la boca de un Cimmerio, que contempla la decadencia de esos cobardes civilizados que viven en las ciudades. 😉 Además, ejemplifica muy bien la diferencia entre un bárbaro y un urbanita, que es un tema importante en La Puerta de Ishtar.

Y esto es todo, espero que si tenéis un rato le echéis un ojo al documental. A ser posible desde el principio, porque es muy interesante.

Deja un comentario